La emblemática Sala Antonio Ros se llenó de duende y emoción el pasado viernes en una noche mágica donde el cante y la guitarra de primer nivel fueron los absolutos protagonistas.
LA UNIÓN – El pasado viernes 29 de mayo, las paredes de la Sala Antonio Ros del Museo Minero de La Unión fueron testigos de una de esas citas que se quedan grabadas en la retina y el oído de los amantes del flamenco. A partir de las 20:45 horas, el espacio museístico se transformó en un auténtico templo del arte jondo, acogiendo un recital de altísimo nivel que colgó el cartel de expectación máxima.
El evento reunió sobre el escenario a tres auténticos titanes del panorama flamenco, tres lámparas mineras y un bordón minero, cuyos nombres están íntimamente ligados a la historia de este arte y a la ciudad de La Unión: Encarnación Fernández (dos veces Lámpara Minera 1978 y 1979), Antonio Muñoz Fernández (Bordón Minero, 1989) y Ricardo Fernández del Moral (Lámpara Minera,2012).
Una noche de maestría y raíces mineras
El público entregado pudo disfrutar de una velada de pureza y pellizco. Encarnación Fernández, con esa voz desgarradora y profunda tan de la tierra, volvió a demostrar por qué es una de las grandes figuras de los cantes mineros. Por su parte, Ricardo Fernández del Moral encandiló a los asistentes con su portentosa dualidad, derrochando maestría tanto en el cante como en el toque.
El broche de oro y el nexo de unión perfecto de la noche lo puso la guitarra de Antonio Muñoz, cuyo toque magistral, lleno de sensibilidad y compás, arropó cada quejío y elevó la temperatura emocional de la sala, con el acompañamiento de su madre Encarnación Fernández.
«Eventos como este consolidan al Museo Minero no solo como un espacio de conservación histórica, sino como un escenario vivo y palpitante para la cultura y el flamenco con mayúsculas.»
Con este encuentro, La Unión vuelve a demostrar que es el corazón latente del flamenco en la Región, dejando un recuerdo imborrable en todos los asistentes que llenaron la Sala Antonio Ros.